Elaborado por: Alison Aldáz y Michelle Santistevan

El estrés es una respuesta fisiológica y psicológica natural que experimentan las personas frente a situaciones desafiantes o amenazantes. Puede definirse como «la respuesta del organismo a cualquier demanda que se le haga» (Lazarus & Folkman, 1984). Esta demanda, conocida como estresor, puede ser física, emocional o cognitiva.

Existen distintos tipos de estrés que las personas pueden experimentar, entre ellos:

Estrés agudo: Este tipo de estrés es una respuesta inmediata a una situación estresante y generalmente es de corta duración.

Estrés crónico: Resulta de una exposición continua a situaciones estresantes durante un período prolongado.

Estrés traumático: Se produce como resultado de un evento traumático, como un accidente, un desastre natural o un evento violento (American Psychiatric Association, 2013).

Estrés laboral: también conocido como «burnout» o agotamiento laboral, este tipo de estrés se relaciona con la presión y las demandas en el entorno de trabajo (Maslach et al., 2001).

Existen factores que aumentan la probabilidad de experimentar estrés de manera crónica o perjudicial para la persona, estos incluyen, la carga laboral, eventos de vida estresantes, factores socioeconómicos, factores de estilo de vida y factores psicológicos (Cohen & Janicki-Deverts, 2012).

Debido a los altos niveles de estrés que se pueden presentar, el cuerpo decide reaccionar manifestando ciertos síntomas, este fenómeno se lo conoce como somatización; el hecho de expresar malestar emocional a través de síntomas físicos (Muñoz, 2009), tales como debilidad muscular, migrañas, dolores gastrointestinales o cansancio.

Es aquí donde surge la necesidad de estrategias de afrontamiento al estrés, especialmente cuando los síntomas físicos han incrementado; entre las principales maneras de sobrellevar y enfrentar el estrés se encuentra: la meditación, el afrontamiento activo (confrontar la situación estresante), técnicas de respiración, planificación (analizar y organizar los pasos a seguir para afrontar el estresor) y la búsqueda de apoyo social y afectivo (Arias, 1998).

Finalmente, además de las técnicas de afrontamiento, es importante recalcar el cómo prevenir altos niveles de estrés; llevar una dieta saludable, realizar ejercicio físico, mantener una buena rutina de sueño, saber organizar nuestras prioridades al momento de llevar a cabo una actividad, y especialmente el ocio, es fundamental tener un tiempo específico para poder vaciar nuestra mente y disfrutar de una actividad (Hernández, 2014).

Referencias

Arias, J. (1998, Junio). Modos de afrontamiento al estrés en residentes de medicina. Revista Médica Herediana, 9(2). http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1018-130X1998000200004

Asociación Estadounidense de Psiquiatría. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5ª ed.).

Cohen, S., & Janicki-Deverts, D. (2012). Who’s stressed? Distributions of psychological stress in the United States in probability samples from 1983, 2006, and 2009. Journal of Applied Social Psychology, 42(6), 1320–1334. https://doi.org/10.1111/j.1559-1816.2012.00900.x

Hernández, I. (2014). Manual básico de Primeros Auxilios Psicológicos. Universidad de Guadalajara.

Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, Appraisal, and Coping. Springer.

Maslach, C., Schaufeli, W. B. y Leiter, M. P. (2001). Desgaste profesional. Revista Anual de Psicología, 52(1), 397-422.

Muñoz, H. (2009). Somatización: Consideraciones Diagnósticas. Universidad Militar Nueva Granada, 17(1).